Ayer (o en estos días, la vóragine es cruel), alguien escribió una reflexión que nos pareció interesante en el foro de DBV, luego recogida en el blog DebateCuervo. Además de compartir buena parte de lo que expresa ese texto, entendemos que se puede forzar un escalón más el razonamiento, animándonos a llegar al hueso en este momento tan bravo. ¿Es lógico suponer que un Club que doce horas después de un partido tan trascendente muestra ya los signos del "cabaret", está o estuvo enfocado seriamente en la obtención de un logro tan anhelado? O, aún más cruel: ¿se puede construir un Club -algo que requiere tanto de un tejido social- en estas condiciones? Las respuestas instintivas son amargas, pero podrían invitarnos a reflexionar y analizar más a fondo el modo de revertirlas.Aunque parezca contradictorio, estamos seguros de que no hay que trabajar para ganar la Copa, como tantas veces se anunció pomposamente: hay que refundar el espíritu inicial, la mística, la solidaridad, la cultura. Respetar a los Viejos, escuchar a los Jóvenes, invitarlos a trabajar mancomundamente, oir y expresar proyectos, discutirlos con buena fe y argumentos serios. Mejorar las condiciones de trabajo, la infraestructura, proponerse un plan de fútbol que supere la distancia que nos separa de la punta de la propia nariz, con particular hincapié en las inferiores. Entonces, sí, vamos a tener los elementos para pegar el manotazo soñado y darnos un abrazo tan grande como el del jueves, pero con lágrimas distintas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario