7/4/08

"Sin merecerlo"

Varios de los comentarios (televisivos, radiales, gráficos) sobre el encuentro de ayer consignan que San Lorenzo no fue superior a Tigre en el desarrollo del juego. Conviene desglosar esta afirmación, a priori una imbecilidad considerable, antes de calentarse demasiado. Se puede ganar un partido 1 a 0 aún bajo el dominio de terreno y pelota por parte del rival (así nos ganaron los sanjuaninos en la segunda fecha o, para excluir la subjetividad que involucra al Ciclón, así le ganó Argentina a Brasil en el Mundial '90). Puede ocurrir que la ventaja de un resultado no refleje exactamente la proporción de tenencia de balón o de situaciones de gol, y que una goleada sea exagerada o que una diferencia exigua pudiese haber terminado en un resultado más abultado.

Lo que no resiste quince segundos de reflexión es la afirmación de que el equipo que se impuso 5 a 1 no haya hecho méritos para ganar. Independientemente de que el derrotado haya sido el subcampeón del torneo anterior, o que ningún equipo grande haya ganado en Victoria, datos que engrandecen el triunfo, se ataca la esencia misma del deporte en cuestión: convertir goles no sólo es una parte importante del juego, sino que es la única forma conocida hasta la fecha para dirimir el resultado de un encuentro. El equipo que tuvo la capacidad de clavar cinco pepas y el esfuerzo para evitar que le convirtieran más de una, es el incuestionable vencedor, por perogrullesco que ello suene.

En definitiva, que revienten. Pero convengamos que es bastante indignante tener que "defenderse", cuando deberíamos estar abocados exclusivamente al festejo. En compensación, van los goles de la "inmerecida" goleada.

Video - Resumen del partido - Tigre 1 vs. San Lorenzo 5

6/4/08

Rayos y centellas

No reinaba el optimismo, convengamos. La derrota del jueves, y aún más sus modales, invitaban al confort codificado. La formación mixta tampoco alentaba. Uno de los próceres, que completó en el fin de semana la exacta "sábado a las 10 en Varela-domingo a las 17 en Victoria", disparó en el transporte: "Hoy se destapa Menseguez", sin anestesia ni elementos probatorios que justificaran la afirmación. En defensa del osado, y de algún geronte que quedó en el barrio arropado por la televisión, debe decirse que ambos reivindicaron la actuación del Rayo en el partido ante Lanús, aún cuando muchos habíamos quedado esa noche deslumbrados por la performance de D'Alessandro.

Y el Rayo hizo tres, sin filigranas estéticas, pero demostrando que puede laburar de delantero. Porque las características de ese empleo requieren concentración, obstinación, caradurismo (ahí anda el tal Palermo rompiendo records y paciencias con poco más que eso). Virtudes que hasta ahora, esta fusión de Carranza y el Yaya Rossi no había exhibido, y que hoy tiró al paño con desfachatez y precisión.

Entonces, cuando el libro de esta semana va cerrando, queda un balance nada despreciable. Las dos victorias ante los cucos del Apertura, la recuperación de algunos jugadores y de la capacidad de ganar por otro resultado que el 1-0, arman un "haber" satisfactorio. En el "debe" queda el desdibujado equipo de Ipatinga, que también repunta en la cuenta final por la mano que nos dieron los potoseños al ganarle al Caracas. En la Copa dependemos de nosotros y de una victoria accesible a un equipo venezolano en casa; en el Clausura ya llegamos al lote de arriba y tenemos un pendiente ante el desflecado Vélez. Si alguien narraba este panorama al concluir febrero, uno firmaba con las dos manos y un pie, así que ahora no la vayamos de exquisitos.

Apostillas: gracias a los que organizan la venta de entradas, a los que diseñaron y remodelaron esa cancha, a los que permiten que un grande juegue ahí, a los que colgaron un millón y medio de banderas para que uno adivine el partido y, en líneas generales, a todos los que acompañan nuestra cotidiana mediocridad.

Mientras llegan los audaces


Corresponde a los valientes y optimistas que viajaron hasta Victoria la crónica pormenorizada del encuentro. Los que -con algunos achaques encima- vimos el match por Ticespor, sólo tenemos una cosa para decir. Incomprobable, frente a los desconocidos que naveguen desprevenidos por aquí; fácilmente demostrable aún a los escépticos con los que circunstancialmente compartimos la autoría de nuestros divagues: Menseguez es un jugador interesante. Hoy, para colmo de bienes, mostró la que parece su virtud más escasa: el gol. Pero exige, va por los dos costados, es rápido. Tiene, en suma, muchas cualidades que nos evocan al Pipa Estévez, incluyendo algunas corrientes de frío polar en el interior de la sesera. Pero si se lo modera, se le habla, se le da confianza, puede hacer barullo en algunos partidos bravos en el exterior. Ojalá.

El reporte verdadero, insistimos, cuando llegue la muchachada. Entretanto, salud.

4/4/08

Un recuerdo triste

Ocho años y tantas preguntas que, al no admitir respuestas que aporten consuelo, sólo contribuyen a un dolor amargo, innecesario. El pibe Mirko era un jugador elegante, una "promesa", aunque el sustantivo ahora nos lleve a compartir la culpa de su partida temprana, pensando que tal vez ese rótulo fue una de las cargas que no pudo abandonar.

Pero, aún peor, es la sensación de que el fútbol actual nos depara una de estas tragedias a la vuelta de cada esquina. Con su mofa a la psicología, con su improvisación y su urgencia, con la sensación permanente y reforzada de que el show sigue a como dé lugar. Si hasta el Querido Ciclón se permitió entrar en el vértigo inaceptable, jugando un partido de Copa unas horas después de esa noticia que apuñalaba el alma.

Un abrazo, Mirko. Ojalá que estés mejor, donde fuere. Esperamos no enviarte compañías jóvenes, porque sólo será una muestra del recurrente fracaso.

Video - "Tears in Heaven" - Eric Clapton

3/4/08

Maneras de perder


Esto ya lo dijimos y lo volveremos a hacer: la derrota es uno de los tres casilleros que tiene la ruleta del fóbal, así que no sorprende a nadie esa alternativa. Ahora, hay distintos modos de hacerlo. Uno puede intentar, plantarse de igual a igual, y ver cómo sale la historieta. Pero cuando un equipo aparece diseñado para aguantar, no sólo el 0-0 sino inclusive el 0-1, la patinada empieza prematuramente. Si el gol inicial viene sobre los diez minutos, el calvario es extenso y el final previsible. Este equipo ha jugado de visitante más que mal en la Copa (con la única excepción de los 20 minutos finales ante el Potosí), y ahora le van a tocar varias paradas bravas de manera consecutiva. Primero hay que ganarle a Caracas, después enfrentarse con el ganador de algún grupo, y saber que se define en casa ajena. Preocupa la ausencia de temple para encarar esa clase de compromisos. Sería importante que el entrenador pueda trabajar en eso. Con los jugadores, naturalmente. Con sus fantasmas, para arrancar.

Uso indiscriminado de la adjetivación

Algunos de los presentes, hemos sido criados en un clima de bastante libertad. Al mismo tiempo, como en todo sector de la clase media, aparecían unos pocos principios rectores, cuya violación acarreaba no pocos conflictos dialéctico-morales. El padre de uno de los contertulios le ha expresado a su hijo, y a quienes solíamos morfar ocasionalmente en el hogar del aludido: "No digas que esa comida es fea, decí que a vos no te gusta". Aunque parezca una sutileza, el precepto sirve: lo que a mí no me gusta, al vecino puede parecerle un manjar. Sin ir más lejos, durante el tipeo del presente texto ya se han producido dos debates referidos a las nueces y a las aceitunas, con protagonistas cruzados.

La fábula viene a cuento de nuestra "herejía" nocturna, por la cual indicamos que el evento de ayer no nos había resultado el mejor. Hemos escuchado y leído una cantidad importantísima de opiniones favorables y algunas menos que compartían algunas de nuestras críticas o exponían otras. Para dejar absolutamente claro el conflicto que -a nuestro juicio- envuelve a la sociedad sanlorencista, el martes por la mañana se produjo el siguiente diálogo entre uno de los redactores y su cónyuge: "- No sabés qué emotiva fue la caravana de anoche (por el 31/3 a las 24 hs.)", "- Yo no puedo creer que quince mil tarados se junten enfrente de un supermercado", respondió impertérrita la perversa en cuestión. La frase anterior nos hiere gratuitamente. Sin el adjetivo, era perfectamente admisible: nosotros vamos; la mina, no. Ella no nos entiende; nosotros felices.

Del mismo modo, ayer alguien dijo que nuestro comentario suavemente crítico (hemos escuchado opiniones mucho más contundentes, cuasi malintencionadas, diría Cristina) nos asimilaba a la condición de "quemeros". ¿Hace falta? Pareciera que no, que alcanzaba con decir "para mí la fiesta estuvo bárbara" o aún "lamento que no hayas podido compartir la emoción que nos produjo a los demás".

Es importante dejar aclarado que este texto no es una defensa de nuestras opiniones. Menos aún, frente a quien se hubo tomado el trabajo de leer las sensaciones allí volcadas. Pero pareciera que este nivel de virulencia al opinar es menos un problema formal y mucho más una cuestión de fondo: no es casual que en San Lorenzo exista tanta gente inteligente, creativa y bienintencionada, y que el producto sea un Club que nos propina más preocupaciones que alegrías. Nos empeñamos en dividirnos más rápido que en compartir o coincidir, aún cuando la afinidad supere al circunstancial disenso.

Ojalá que el clima festivo mejore estas sensaciones, que podamos escucharnos más y combatirnos menos. Para crecer, si se puede.

2/4/08

Del curita y el tranvía a Tinelli televisado por Hadad

Un sabor raro, como el que deja la sacarina, a la que ahora los muchachos llaman "edulcorante". Esa es la descripción más fiel de las sensaciones vividas hace un rato. Porque aparecen algunas características conocidas, queribles, fotos, videos y personas que siempre da gusto ver y recordar. Y en el medio, desplazándolas a un lugar secundario, una catarata acaso demasiado extensa de personajes cuya vigencia es más que cuestionable, que conforman un equipo parecido a esos "dream team" que arman los clubes del interior en los torneos regionales. Seamos honestos: ni uno sola de estas celebridades atraviesa un momento de gloria, la mayoría no son del Ciclón y cultivan un perfil entre melódico y demodé que no ayuda a la jarana.

La selección de los deportistas que ocuparon el micrófono tampoco evita la polémica: el Bambi puede estar más allá del bien y del mal, pero los dos goleadores escogidos son individuos que no tuvieron palabras afortunadas para el Club cuando la moneda los llevó para la Ribera. En cambio, Omar Higinio, Albrecht, el Sapo, Telch, el Lobo, el Gringo o los deportistas de tantas disciplinas gloriosas sólo consiguieron un taburete vecino al estrellato.

En fin, que todo no se puede. Que también hay mucho celebrador de esta alegría guionada (no parecía necesario que a Michelini lo hicieran leer, que no resulta ser su fuerte) y que lo importante es que estuvimos todos juntos, por un rato. Pero para ser honestos, esperábamos un poquito más. Acaso, nos esperábamos a nosotros. Con menos pantalla gigante y audífono supersónico, con un poquito más de alma.

1/4/08

Divina ciclotimia

Veníamos fenómeno. Todavía celebrando el rotundo éxito de la convocatoria de anoche, arrimándonos a Tierra Santa, empezamos a observar con preocupación que arriba también se juntaban. Nubes, en este caso. Un rato después, zarpó una caravana menos nutrida, revalorada por el hecho de que era castigada por un diluvio terco. La llegada al Nuevo Gasómetro sólo sirvió para confirmar la previsible suspensión de la fiesta y enfilar de regreso.

El retorno trajo nuevas alegrías: Potosí iba 2-1 arriba y terminaría 3-1, abriéndole puertas a la deseada clasificación. Parecía que Dios había decidido que la jornada de hoy terminara tablas.

Pero la puñalada artera llegó sobre el cierre de un día trajinado y eufórico. Los puntillosos de las pesadillas futbolísticas recordarán el fugaz y olvidable paso de Mauricio "Mao" Molina por el Ciclón, aventura que terminó con él en el banco, Alfaro en su casa, el equipo en la mediocridad, más deudas en Tesorería y -acá apostamos a memorias en declive- un solo gol en una noche rosarina. El asunto es que el tipo, ahora en el Santos que fuera de Pelé, se despachó con cuatro pepas en la victoria 7-0 ante el endeble San José de Oruro. Sólo para recordarnos la afición del de arriba al humor ácido.

Mientras tanto, aquí en Ciudad Gótica, dejó de llover un ratito después de la cancelación. Pa' joder, nomás.

Imágenes paganas

Uno de los tantos videos que ya empezaron a circular de los festejos de anoche. Para seguir celebrando.

Video - Caravana Centenario - 1/4/2008, 00.15 hs.

Bajando la cuesta


Es que siempre tenemos algo más para pedir, Señor. Que no nos vayamos a la B, que volvamos, que se haga la cancha nueva, que cortemos la racha de los 21 años, que venga la primera Copa Internacional. Y cada vez intentamos engrupirte con lo mismo: es la última, danos ésta y quedamos hechos. Pero somos unos embusteros de poca monta, unos chiquilines en envase XL, incapaces de engañar con eficacia. Siempre sabemos que vamos a volver, con muchas misas en deuda, algunas promesas pagadas en cuotas y algún catálogo remozado de mangazos.

Entonces, hasta anoche, era "dejanos ver el Centenario, ordenamos los papeles y nos llevás cuando necesites personal". Pero ahora, desvencijados por los años, las emociones y las sacudidas (si Ud. superó los 50 y los 90 kilos, y anda con algún achaque óseo, sea piola: no ande saltando como un mico, por más que no sea ni del globo ni bostero, o cómprese una bolsa de hielo cuando vuelve a la catrera), queremos añadir las dos últimas, las del estribo, las que venían en lugar de las papas fritas. A como va el asunto, casi podríamos alegar que se trata de minucias, de pequeños detalles que a Vos no te van a cambiar la cuenta. Si con nosotros la libretita del fiado ya defaulteó, Señor. Deberte 100 ó 102 va para la anécdota estadística.

Por eso, si está a tu alcance, nos complacería particularmente pensar que una tarde cualquiera vamos a andar peripateando por Avelino Díaz, distraídos, en la búsqueda de un café que nos permita recrear la amistad, y que la visión va a verse interrumpida por esa presencia hoy camuflada. Que un día el Gasómetro va a volver a erigirse majestuoso y eterno, que vamos a poder entrar a ver un partido ahí, o aunque sea a sentarnos en unos tablones para mirar la tarde, para sentir el imponente esqueleto de hierro y madera sobre nuestras cabezas, que nos permita saber que estamos nuevamente en casa, sin los Viejos, pero protegidos de todo.

En el camino, que ojalá no sea demasiado extenso, fijate si combinás apenas las ecuaciones para que nos toque la Copa. Que no va a cambiar nuestra grandeza, está claro, pero que nos va a sacar la espina cruzada y que va a aventar los comentarios de la gilada.

Ahí sí, con eso se cierra el sport. Baldeamos bien todo, afeitada a pelo y contra, y nos sentamos a esperarte con un matecito, para cuando dispongas. ¿Tokio? ¿El Campeonato Mundial? Pero, Viejo, tampoco somos abusadores. Eso, si queda lugar, te lo pedimos la vez que viene. La última.

Con permiso, es hora de recoger los trastos de esta maravillosa fiesta (Eternamente Gracias, muchachos de la SubComisión). Acá abajo, en nuestra calle, se terminó la fiesta. Pero habrá otras, palabra de Cuervos.